Mi enfoque
Nace de una práctica consciente, adaptada y honesta.
No trabajo desde la exigencia ni desde modelos ideales, sino desde la observación del cuerpo, la atención y el respeto por cada proceso.
Acompaño prácticas que buscan comprender, no corregir; sostener, no forzar.
La esencia de la práctica reside en ...
La presencia para encontrar la atención
Para mí, todo empieza con la presencia.
Solo cuando estamos realmente presentes puede aparecer la atención. Mientras practicas, intenta dejar fuera todo lo demás durante un rato. No tienes que resolver nada ni llegar a ninguna parte. Solo estar aquí.
Presente en ti para prestar atención a ti.
La atención para poder escuchar
Cuando aparece la atención empiezan a escucharse cosas que normalmente pasan desapercibidas.
A veces son sensaciones físicas. Otras veces emociones, pensamientos o simplemente una intuición difícil de explicar.
Pero para escuchar primero hay que atender. Es difícil escuchar algo cuando nuestra atención está en otra parte.
Escuchar el diálogo entre cuerpo y mente
Si escuchas con calma, empezarás a notar algo curioso: tu cuerpo y tu mente llevan todo el día hablando. Ese diálogo siempre está ahí. No podemos evitarlo ni apagarlo.
Lo que sí podemos observar es cómo se comunican entre ellos. A veces cooperan, otras veces discuten y otras ni siquiera parecen hablar el mismo idioma.
Y ahí es donde la práctica empieza a ponerse interesante.
Hablarse mejor
Con el tiempo descubrimos que la armonía no llega porque desaparezcan los problemas, sino porque aprendemos a relacionarnos mejor con nosotros mismos.
La honestidad ayuda. La paciencia también.
Y un poco de amabilidad suele ser mucho más útil que la crítica constante.
Al final, no se trata de hablar más contigo. Se trata de escucharte mejor y comunicarte de una forma más amable.
