Mi enfoque

Nace de una práctica consciente, adaptada y honesta.

No trabajo desde la exigencia ni desde modelos ideales, sino desde la observación del cuerpo, la atención y el respeto por cada proceso.

Acompaño prácticas que buscan comprender, no corregir; sostener, no forzar.

Los pilares

Atención antes que exigencia

La práctica comienza cuando la atención se posa en el cuerpo. Antes que buscar resultados o formas externas, priorizo la capacidad de observar cómo nos movemos, cómo respiramos y cómo respondemos al esfuerzo.

La atención es la base que permite una práctica segura, consciente y sostenible en el tiempo.

Adaptación consciente

Cada cuerpo, cada mente y cada momento requieren algo distinto. Por eso la práctica se adapta a la persona, y no al revés. El ritmo, la intensidad y las propuestas se ajustan de forma progresiva, respetando los límites reales y acompañando la evolución natural de cada proceso.

Cuerpo y mente como un mismo sistema

El cuerpo y la mente no funcionan por separado. La tensión mental suele reflejarse en el cuerpo, y la rigidez física influye directamente en el estado mental.

La práctica consciente permite observar esta relación y trabajarla de forma integrada, desde el movimiento, la respiración y la atención.

Práctica real para la vida real

La práctica no se queda en la esterilla. El objetivo es que lo que se observa y se cultiva durante la sesión pueda trasladarse a la vida cotidiana: a cómo nos movemos, cómo gestionamos el estrés y cómo habitamos nuestro cuerpo en el día a día. Una práctica útil, realista y sostenible.

Este enfoque es el punto de partida desde el que acompaño cada práctica y cada proceso

Una mente fuerte puede sostener un cuerpo débil pero una mente débil no puede sostener un cuerpo fuerte

Sri Sri Ravi Shankar

Fundador de El Arte de Vivir y la Asociación Internacional para los Valores Humanos